

La tensión social y el clima de convulsión, horas antes de un nuevo aniversario patrio, alcanzaron ayer extremos insospechados al producirse la muerte de dos trabajadores mineros, la voladura de un puente en Caihuasi y la quema de un bus de pasajeros en el mismo lugar. Como nunca antes en la historia contemporánea democrática y cuando hoy se conmemora el 183 aniversario de la Independencia, Bolivia enfrenta un creciente clima de convulsión que amenaza con alcanzar niveles extremos de imprevisibles consecuencias. Producto del enfrentamiento entre policías y civiles en Caihuasi murieron los mineros Hernán Montero Claros (26) y Roberto Cáceres Fábrico (24), quedando heridas otras 38 personas, entre éstas dos uniformados y un periodista que permanece hospitalizado. Como represalia los mineros incendiaron un bus de pasajeros que se encontraba en el lugar. Posteriormente las protestas se trasladaron a la ciudad de Oruro, donde la Prefectura fue tomada por los trabajadores del subsuelo y una marcha de seguidores del MAS
interrumpió el desfile cívico y apedreó las instalaciones de un canal de televisión. En el Valle Bajo de Cochabamba se produjeron enfrentamientos entre grupos de maestros y campesinos. Tras
el choque una persona fue herida tras recibir una pedrada en la cabeza.
En La Paz, los discapacitados tomaron las calles del centro para exigir al Congreso la aprobación de la ley que pondrá en vigencia el “Bono Equidad”. La huelga de hambre que instalaron los cívicos de la medialuna en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija tiende a masificarse.
El Primer Mandatario, ante este panorama, dijo que las protestas tenían el objetivo de desgastar su gestión y finalmente hacharlo del poder. Parlamentarios opositores responsabilizaron al Gobierno por la muerte de los mineros y el creciente clima de tensión social. “Cada muerte de un boliviano por un conflicto social duele a todos. Espero que el Gobierno pueda calmar todos estos conflictos y tener una actitud de diálogo que evite esta confrontación”, aseguró el presidente de la Cámara de Senadores, Óscar Ortiz.
La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), por su parte, solicitó un juicio de responsabilidades contra el presidente Morales y el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, al calificar de “actitud cobarde”, las agresiones de los policías contra sus afiliados y dijo que esta situación, lejos de amedrentar a los trabajadores los alienta a seguir luchando y radicalizando los bloqueos de carreteras y puentes estratégicos hasta que el Ejecutivo apruebe la propuesta de ley de pensiones elaborada por la Central Obrera Boliviana (COB).
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